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Un #StopDesahucios muy especial

LOS DESAHUCIOS DE INQUILINAS TAMBIÉN MATAN

viernes 15 de febrero a las 8 horas

Pº de la Castellana, 144 <M> Santiago Bernabeu.

Mónica, con una pensión de 365 euros y con Alzheimer puede ser desahuciada de una vivienda en una zona de lujo pese a tener los pagos al día.

Mónica Briceño es una mujer separada de 70 años, con una pensión no contributiva de 364,90 euros. Desde 1974 vive en un piso alquilado en el Paseo de la Castellana, 144. En 2001,con motivo de la separación, el juez dictamina que ella sea titular única del arrendamiento. Siempre ha cumplido las clausulas del contrato, pagando todos y cada uno de los recibos hasta hoy.

En la última década los propietarios han emprendido distintas acciones legales para intentar que la ley rescindiera el contrato, hasta este último sin éxito. Pero, alegando que el piso lo necesita una hija de los actuales propietarios para cursar sus estudios en Madrid, por fin quieren salirse con la suya. La jueza ha dictado a su favor y ha fijado la fecha de desahucio para el 15 de febrero.

Mónica ha padecido la inacción y desidia de una abogada que no ha comunicado cual era la situación del proceso a la que tenía que ser su defendida. Ella no tuvo conocimiento de nada hasta que llegó la orden de desahucio el 16 de enero de 2013. Desde entonces su hijo Christian está removiendo todos los estamentos para parar un desahucio injusto. Mónica se enfrenta a una situación de enorme incertidumbre. Su hijo lleva varios meses sin cobrar y envuelto en un ERE del que no sabe cuál será el resultado. Hasta ahora los esfuerzos de Christian han sido inútiles. La fecha del desahucio, el 15 de febrero, pesa como una losa.

Nos encontramos con un caso muy particular. Si es que la codicia humana tiene algo de particular. Una persona, Mónica, que ha pagado y cumplido su contrato desde el primer día, se puede ver desahuciada. Ella tiene un deterioro cognitivo avanzado, Alzheimer, y el hecho de que se le desahucie de la casa en la que ha vivido durante 40 años le causará un daño irreparable, pues médicamente se ha reconocido como circunstancias que aceleran esta enfermedad, el alejar a los enfermos de su domicilio habitual y los cambios bruscos en su rutina.

La vivienda de Mónica está en una de las zonas más caras de Madrid. Un contrato de renta antigua, por muy en regla que esté, no es comparable a lo que puede venderse el piso, por mucha crisis que haya. Y que una jueza dicte una medida tan drástica como es el desahucio por considerar que podrían ser ciertas las razones del propietario es injusto.

En la sentencia, la Jueza ha resuelto el contrato de arrendamiento basándose en que la hija del propietario necesitaba el piso para vivir, circunstancia que en virtud de la LAU de 1964 permite resolver el contrato, pero el problema aquí, y es por lo que el fallo es injusto, es que Mónica, en la situación en la que se encuentra, con una pensión no contributiva que no supera los 365 euros y una enfermedad grave, tiene una necesidad que supera con creces la de la hija del dueño, porque para ella es algo de vida o muerte, pues desgraciadamente, esta mujer si es desahuciada, no sólo será sacada del piso en el que vive, sino de su hogar, de sus recuerdos… y esto no lo podrá recuperar. Desgraciadamente Mónica, no contó con una defensa justa pues la abogada no presentó al juzgado todos los documentos y pruebas para demostrar que Mónica tiene una mayor necesidad que la hija del arrendador de vivir en ese piso. La jueza solo ha valorado la supuesta necesidad de la hija del dueño, quien lleva más de 4 años viviendo en Madrid, sin pedirle ningún documento que acreditara la situación económica de ésta, conformándose solamente con las calificaciones de la universidad, certificado de empadronamiento y testimonio de la arrendadora del piso en el que esta vive. Si Mónica es desahuciada la están condenando a un agravamiento acelerado de su enfermedad y a la pérdida de contacto con todo lo que ha sido su mundo hasta este momento.

Además es injusto el fallo porque no se establecen ninguna medida de control para ver si en la realidad futura se cumplen estas razones. Por una posibilidad se pone en grave riesgo a una mujer alterándole sin contemplaciones lo que ha sido su vida durante casi 40 años.

En la próxima reforma del mercado de alquiler se propone que, por ley, si el propietario necesita la casa para sí o para sus familiares próximos, el inquilino, aunque cumpla el contrato y tenga los pagos al corriente, deberá abandonarla en 2 meses. Si luego no es cierto, que lo demuestre el exinquilino. Algo prácticamente imposible. Con ello habrá, y como es el caso de Mónica, ya es realidad, barra libre para expulsar a los inquilinos en cualquier momento.

La maquinaria de la justicia es inflexible. Pese a estar recurrida la sentencia. Desconociendo cuales son los términos del recurso pues no ha sido facilitado por la abogada, el desahucio se llevará a cabo si no lo impedimos. 

Por esta injusticia, por la gravedad del caso, os convocamos para que os opongáis a este desahucio inhumano. Como en el caso de las hipotecas, los desahucios de inquilinas también matan.

Acude al stopdesahucios de Mónica el próximo viernes 15 de febrero a las 8 horas en Pº de la Castellana, 144 <M> Santiago Bernabeu.

¡¡Si se puede!! ¡¡Mónica se queda!!

tetuan

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