Galería

El nazismo y la propaganda // PPropaganda Nazi

Magníficos artículos de Ignacio Escolar y Javier Gallego, coincidentes en el tema: “El nazismo”, al que de forma recurrente acuden, para criminalizar los escraches,  los líderes PPros. “El Cospedales”, en diferido o en simulación,  se va implantando como “idioma oficial” del PP. @Nitrimix

El nazismo y la propaganda

Fuente: eldiario.es / Ignacio Escolar 

Los enlaces en el texto son míos. Los principios de la propaganda los inventó Josep Goebbels y estos once puntos surgen de un famoso artículo de Marçal Moliné. Ahora que la protesta pacífica es calificada como “nazismo” recuerdo estos principios, que están de plena actualidad.

1.  Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.  Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.  Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.  Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.  Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.  Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.  Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.  Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.  Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.  Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.  Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

——

PPropaganda Nazi 

Fuente: eldiario.es/zonacritica /Javier Gallego

 Estaba tardando mucho el PP en caer en la Ley de Godwin: cuando uno se queda sin argumentos en una discusión, recurre al viejo y patético truco de llamar “nazi” al adversario. Pero al final no han podido aguantar más y Cospedal ha llamado a los escraches “nazismo puro”. Pues ya que ella saca el tema, no le importará que le recuerde que esa burda maniobra de exageración es “nazismo puro”. Esa era una de las típicas tácticas propagandísticas que utilizaban Goebbels, Hitler y compañía. Y no es la única que el Partido Popular le copia al partido nazi. No quería yo hacer un Godwin pero, oigan, la señora Cospedal me ha forzado a ello.

Si leen ustedes el clásico de 1950 de Jean Mari Domenach, “La propaganda política”, encontrarán unas reglas que sintetizan los métodos de manipulación nazis. Hace unos años, el publicitario catalán Marçal Moliné amplió la lista en un artículo hasta establecer once tácticas que ahora circulan por la red como los “principios de la propaganda”, erróneamente atribuidos a Goebbels. El ministro nazi no los escribió pero los aplicó con rigor, como ahora los aplica el partido del Gobierno.

Principio de simplificación y del enemigo único. Es el clásico pepero “todos los que están contra nosotros son ETA” y el reciente, el enemigo tiene una sola cara, Ada Colau, esa terrorista radical.

Principio de contagio. El gobierno y los medios de la derecha están contagiando la idea de que hay muchos escraches y de que todos los afectados por la hipoteca están metidos en ese saco de violencia.  Son cuatro casos y, sin embargo, parecen atacados por una plaga mucho más grave y dañina que los desahucios que han dejado sin casa a miles de familias.

Principio de transposición. Un clásico de la política española: el “y tú más”. Decía Goebbels: “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. El PP no hace nada para evitar los desahucios, por eso inventan un problema mayor: los escraches. Y con ayuda de los medios están consiguiendo que hablemos menos de Bárcenas y que se hable más de la intimidación a los políticos que de los violentos desalojos, de los escraches que de la ILP, de la casa de la vicepresidenta que de las casas desahuciadas y vacías, de lo mal que lo pasan los niños de los políticos que los niños que han sido echados a la calle con sus padres. Y va Felipe González y les echa un cable.

Principio de exageración. Pues eso, la señora Cospedal diciendo que los escraches son “nazismo puro”, Cifuentes diciendo que los miembros de la PAH son “filoetarras” o Arenas explicando que “no son escraches, son acoso”. Se comparan pequeñas manifestaciones con grandes criminales. Se ordena a la policía que multe y aleje a los violentos a 300 metros como si fueran un gran amenaza. Cualquier día dirán que Ada Colau es Hitler. ¿O ya lo ha dicho algún tertuliano?

Principio de vulgarización. En Mein Kampf puede leerse: “Toda propaganda debe adaptarse al menos inteligente de los individuos a quienes vaya dirigida. La capacidad de comprensión de la multitud es limitada”. De aquí que muchos de ustedes piensen al escuchar al gobierno: “Nos toman por tontos”. En efecto, reducen un problema complejo a una idea muy vulgar: los escraches son violencia. Y punto. Todo lo demás, dación en pago, ley hipotecaria abusiva, usura bancaria, son temas demasiado complejos para explicárselos al vulgo.

Principio de orquestación. Todos los miembros del PP repiten estas ideas una y otra vez sin fisura alguna. Nadie en la orquesta desafina y repiten la melodía hasta la náusea en todos los foros en los que intervienen, aunque el tema del día sea otro. Se atribuye a Goebbels la frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Principio de renovación. Aunque la idea se repite, el PP renueva su formulación: que si ETA, que si filoetarras, que si criminales, que si los violentos, que si antisistema, que si antidemócratas, que si intimidación, que si acoso, que si nazis.

Principio de verosimilitud. El discurso tiene que parecer creíble y apoyarse en argumentos distintos para darle veracidad. La carita de pena de la vice hablando de la violación de su intimidad familiar, las imágenes de la policía custodiando escraches, múltiples informaciones hablando de violencia que no ha existido… Cospedal alarma, incluso, sobre graves sucesos que podrían suceder. Lanza un globo sonda, como dice Moliné, con la intención de crear una sensacion de peligro que no se corresponde con la realidad.

Principio de silencio. En esto son maestros, en callar acerca de lo que les desacredita, como Bárcenas. Cospedal intenta eliminar la palabra “desahucio”. Tampoco se habla de las resoluciones jurídicas contra la ley hipotecaria ni se discute la dación en pago ni por un segundo. Y ahora cuando la consejería de Vivienda de IU en Andalucía decreta la expropiación de pisos a los bancos para evitar desalojos de familias, se le resta importancia, se dice que no es una medida efectiva y se la tacha de “populista”.

Principio de transfusión. “Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato existente, un complejo de odios y de prejuicios tradicionales”, escribió Domenach. Se empieza por decir que los desahuciados vivieron por encima de sus posibilidades, después se identifica a los que protestan contra los desahucios con antisistemas y se acaba con Sigfrid Soria diciendo que les va a arrancar la cabeza a hostias a los perroflautas.

Principio de unanimidad. Solo unos pocos miembros del partido han vivido un escrache pero quieren hacer creer que hay un ataque unánime a la democracia porque ellos son los representantes de la unanimidad. No son los acosados sino los acosadores, pero quieren hacer creer que es unánime la opinión de que están sufriendo acoso. Ellos son los demócratas, los únicos verdaderos representantes del sentimiento democrático universal. Los demás somos “nazismo puro”.

Pues mire, señora Cospedal, de demócrata su partido tiene muy poco aunque no caeré en ese bochornoso error suyo de llamarles a ustedes nazis. Ustedes no son nazis, que es una cosa muy seria, pero su propaganda es “Nazismo PPuro”.

Un comentario el “El nazismo y la propaganda // PPropaganda Nazi

  1. Muchas gracias por el artículo, me ha aclarado mucho las reacciones que está teniendo este gobierno al cual no entendía; ahora se que no eran “imbéciles” si no algo mucho peor.
    Salidos.
    M.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s