Galería

Ada Colau y el despertar de la ciudadanía

Mareas de todos los colores recorren las calles en defensa de la sanidad y la educación públicas, del derecho a la vivienda, del empleo, de los ahorros de toda la vida… de conquistas sociales que parecían haber llegado para quedarse.

Fuente: blogs.20minutos.es / Por María Luisa Toribio 

María Luisa Toribio

Esta crisis ha pillado a muchos por sorpresa. Buena parte de la ciudadanía estaba adormecida, ejerciendo con entusiasmo el papel que nos habían querido asignar, el de consumidoras y consumidores en una sociedad a la que nos acostumbramos a llamar, sin rubor, sociedad de consumo.

Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)

Sin embargo, la crisis venía gestándose desde tiempo atrás. La globalización de la economía, el creciente poder de las empresas multinacionales que han ido convirtiendo todo en una mercancía (la naturaleza, el trabajo de las personas, los servicios esenciales…), el papel dominante del mundo de las finanzas sobre la política, la especulación sin límite, el auge de los paraísos fiscales, la devastación de la naturaleza, el cambio climático, la contaminación… todo esto no ha aparecido de repente, como por arte de magia.

La noticia esperanzadora ante tan abrumador panorama es que la sociedad, sacudida por la crisis, está despertando y empieza a ejercer la Ciudadanía (así, con mayúscula). Surgen con fuerza nuevos movimientos, se ocupan las calles y se inventan nuevas formas de participación en la vida pública. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) es un ejemplo destacado. Me impresiona la claridad de ideas de su portavoz, Ada Colau.

La PAH es una prueba inequívoca del poder de la ciudadanía organizada, que se convierte en interlocutora, que denuncia, que busca soluciones y pone en marcha alternativas. Cuando la política camina al paso que le marcan los intereses financieros, sin importar lo que se lleve por delante, es imprescindible que la sociedad diga basta y marque un cambio de rumbo.

Porque la política –la de los partidos– está devaluada y la democracia representativa, esa que se despacha depositando un voto en una urna, se nos ha quedado pequeña. Es tiempo de implicarse, de decidir prioridades (¿quién decide, por ejemplo, que para lo que no hay dinero es precisamente para la dependencia o para los comedores escolares?); es tiempo de recordar a los políticos que cobran un sueldo para gestionar lo público, no para destruirlo; es tiempo de mirar hacia delante, de soñar y de construir nuevas formas de participación ciudadana. Os recomiendo que escuchéis a Ada Colau, toda una lección de democracia y de sentido común.

Porque SÍ se puede, pero el primer paso es darnos cuenta de ello.

María Luisa ToribioBióloga y activista, con una mirada global al mundo que me lleva a implicarme en causas  como el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, las poblaciones indígenas… Convencida de que las múltiples crisis que vivimos tienen raíces comunes y de que toca impulsar cambios profundos. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s