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Manual de desobediencia civil

Fuente: cadenaser.com / Carne Cruda 2.0 – Javier Gallego

Enlace al audio Desobedeced, malditos

Si la luz sube por encima de nuestras posibilidades. Si hay miles de familias que no pueden pagársela mientras empresas como Endesa ganan más de 2000 millones de euros en plena crisis. Si el gobierno rechaza la propuesta de prohibir que se corte la luz en pleno invierno a las familias vulnerables que no pueden pagarla y dice que es una medida demagógica. Si es demagógico morirse de frío. Si el gobierno además se niega a ayudar a las familias desahuciadas y a aceptar la iniciativa popular de la dación en pago avalada por más de 1 millón y medio de firmas. Si en 2012 hubo una media de 1 desahucio cada 15 minutos. Si nos desahucian de una vida digna.

Si hay más de 6 millones de parados y les bajan el subsidio de desempleo. Si el paro ha aumentado 1,5 en estos dos años de gobierno aunque Rajoy aseguró que lo bajaría. Si hay dos millones de familias con todos los miembros en paro. Si los sueldos han bajado un 3%. Si 400 mil españoles se han ido del país. Si los cerebros de nuestro país se van para no volver porque se recorta en investigación mientras se aumenta el gasto en material antidisturbios. Si nos pegan palos en los sueldos y en la calle.

Si están intentando privatizar la sanidad. Si echan de la Sanidad universal a los inmigrantes más pobres y dejan que se mueran sin hacer nada. Si recortan en hospitales y nos obligan a repagar los medicamentos. Si recortan en Educación, echan a profesores, reducen becas, suben las tarifas, eliminan las ayudas de libros y comedor a más de 600 mil familias y nos imponen una reforma educativa ideologizada que no convence a ningún sector de la educación salvo a la Iglesia y a las escuelas concertadas y privadas a las que da ventajas económicas.

Si nos imponen una reforma del aborto que nos hace retroceder 30 años. Si nos obligan a parir pero reducen drásticamente las ayudas a la dependencia. Si perpetran una reforma laboral que nos arrebata derechos, defensas e indemnizaciones. Si perpetran una reforma de la justicia que deja más indefensos ante la ley a los que no pueden pagarla. Si meten mano en la justicia y en la hacienda para proteger a los corruptos. Si el partido en el gobierno está de corrupción hasta el cuello y se niega a admitirlo. Si el gobierno se niega a admitir preguntas y miente cuando contesta. Si el gobierno se niega a admitir la protesta y quiere aprobar una ley que nos amordace para que no abramos la boca en la calle.

Si en los dos años que ayer cumplió Rajoy ha incumplido todas sus promesas electorales menos las ideológicas. Si nos gobiernan por encima de nuestras posibilidades y nos quitan toda posibilidad de intervenir y protestar, qué podemos hacer, qué posibilidad nos queda:

¿Quedarnos de brazos cruzados? ¿Bajar la cabeza? ¿Ponernos de rodillas? ¿No tendremos que empezar a desobedecer normas injustas? Cuando la ley es injusta es justo desobedecer.

Los periodistas de Canal 9 obedecieron durante años y terminaron perdiendo no solo la dignidad sino también el trabajo. Los antidisturbios obedecen al gobierno que les congela el sueldo y se han convertido en ejecutores de leyes injustas en desahucios y manifestaciones a los que gran parte de la sociedad rechaza. Cada vez que mentimos o manipulamos por obediencia, que pegamos por obediencia, que abandonamos a los más necesitados, desobedecemos un bien muy superior a la ley: la justicia. Como decía Thoureau, el creador del concepto de desobediencia civil, es más deseable cultivar el respeto al bien que el respeto a la ley.

Y muchas de nuestras leyes no solo son injustas sino que además están manipuladas y en otras manos que no son las nuestras. Ayer la luz iba a subir hasta un 11% en enero pero la indignación general, el ruido y la protesta han obligado al gobierno a declarar nula la subasta que infló el precio porque había “condiciones atípicas”. Ahora llaman condiciones atípicas a la corrupción, oligopolio y abuso. Ahora vivimos condiciones atípicas. Ante condiciones atípicas se requieren respuestas atípicas. Y esas respuestas pueden obligar al gobierno a rectificar.

Si no escuchan las respuestas típicas, la manifestación y la huelga, solo nos queda la desobediencia como arma no solo de defensa, también de ataque. Hay que organizar la desobediencia. Desobedeced, malditos, desobedezcamos.

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