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Alberto Garzón: “Hay que romper con el sistema político y económico vigente”

  • Yo no tengo ninguna duda de que el sistema económico en el que vivimos, el capitalismo, es el principal responsable de gran parte de los males que suceden

  • El diputado malagueño, que se presenta a las primarias de IU para la presidencia del Gobierno, sostiene: “Florentino Pérez, Ana Patricia Botín o los March condicionan las políticas porque tienen capacidad de chantajear y extorsionar a los gobiernos”

  • Garzón defiende la movilización en la calle: “Tenemos que abandonar cierto proceso de institucionalización en favor de la movilización social, y eso quiere decir ser menos partido político y más movimiento social”

  • “Las próximas elecciones deben ser el inicio de un proceso constituyente; el que no quiera la unidad popular, no presentándose en las municipales o yendo solo en las autonómicas, comete un error histórico”, afirma en alusión a Podemos

  • En cuanto a las responsabilidades por Caja Madrid, asegura: “En la IU que yo represente, los corruptos o aquellos que han ayudado o tapado la corrupción, o son responsables políticos de casos de corrupción, ya pueden empezar a correr”

Fuente: eldiario.es

Han pasado 24 horas desde que Alberto Garzón anunció que se presentaba a las primarias de IU, que daba el paso para ser candidato a la presidencia del Gobierno. El diputado malagueño de 29 años se encuentra en Rivas Vaciamadrid, donde Izquierda Unida está abordando un encuentro con otras organizaciones sociales para dibujar su programa político para las próximas elecciones locales y autonómicas.

Sus compañeros le paran y se hacen fotos con él, representa la esperanza para una organización a la que las encuestas le han dejado de sonreír, porque tiene problemas de conexión con la sociedad –”hay que empezar por la autocrítica”, reconoce Garzón–, también porque ha irrumpido con fuerza en el panorama político otro actor, Podemos.

¿Se puede converger con el partido de Pablo Iglesias? “Por nosotros no va a quedar; siempre que se haga con un programa nítido de izquierdas ahí estaremos nosotros. Lo que no nos valen son las ambigüedades ideológicas ni programáticas, ni tampoco el tacticismo de la fórmula jurídica: nosotros defendemos la coalición electoral porque no queremos regalar las provincias al bipartidismo y porque queremos que el éxito coordinado de los Ganemos en las municipales sea el primer paso para construir un nuevo país”.

¿Por qué se presenta a las primarias?

Yo ya estuve en el 15M, en la calle, y desde hace tres años, estoy también en el Congreso. Y una vez que estás en el Congreso, percibes la necesidad de llegar a La Moncloa y expulsar de allí a los mercaderes, porque al final estamos viendo cómo el propio Gobierno no está gestionando un país, está gestionando una marca, una marca empresarial, incluso le llama así, marca España. Y lo hace como una empresa corrupta con su caja B. Para mí, eso no es la política ni son los intereses del país. Ahora mismo estamos en un momento de emergencia social, es una oportunidad histórica y yo creo que todos, estemos donde estemos los ciudadanos, tenemos que asumir responsabilidades políticas para que esto cambie, porque no nos gusta el país que tenemos.

¿Qué aporta usted?

Este país necesita una alternativa de izquierdas, un Gobierno de izquierdas por primera vez, y eso significa hacer una política económica de izquierda, con un enfoque vinculado a los intereses de la mayoría social, a los intereses de la mayoría de la población. Mi perfil aporta eso. Aporta no sólo un cambio generacional en un momento de ruptura generacional en este país, en el que los jóvenes vemos la política de una forma distinta. También aporto mi papel como economista, que permite poner en marcha políticas económicas alternativas para impugnar este sistema económico capitalista, a lo que hay que añadir una alta presencia en la calle, en la movilización de la calle. Yo soy miembro orgánico de IU sólo desde hace dos años, la mayor parte de mi activismo político ha sido en la calle, activismo social, y esto es necesario en un momento como este. No se puede pretender transformar el país sólo a través de las elecciones.

¿La movilización en la calle se ha ido apagando?

Nosotros pasamos una travesía por el desierto, que fue el espejismo económico de la burbuja inmobiliaria, en la que muy poquitos defendíamos posiciones de ruptura, y advertíamos de lo que se estaba fraguando. Después, al llegar la crisis, sí que detectamos un crecimiento de la movilización social, el 15M, las Marchas por la Dignidad, las mareas de los diferentes colores, la PAH, y sin embargo estamos en un momento de reflujo en el que se están desarticulando los movimientos de izquierdas y de movilización social. Y esto ya pasó en 1982 y no podemos repetir la historia.

Hay que volver a tomar las calles, hay que volver a hacer transformación social, porque pretender transformar la sociedad solo a través de las elecciones, no es ilusión es ilusionismo. Porque al final no tienes una base social que te apoye en las políticas que quieras llevar a cabo. Nosotros siempre hemos insistido mucho en que la lucha se hace en tres espacios: el sindical, el ámbito productivo; en la calle y en las instituciones. Ninguno de los tres por sí solo va a poder transformar la sociedad, por eso hay que tener siempre presencia en los tres.

¿Cómo se recupera la caída de las encuestas?

Hay que empezar por una autocrítica. Nosotros diagnosticamos muy bien lo que sucedía en la sociedad española pero no supimos poner en marcha las políticas adecuadas para canalizar las consecuencias de la crisis económica capitalista. En este sentido, el tiempo histórico de la organización fue más lento que el tiempo histórico de la sociedad. Y esto hay que recuperarlo, hay que volver a correr y adaptarnos al tiempo histórico de la sociedad para convertirnos en una ola que pueda llevar a buen puerto nuestro proyecto político, es decir, combatir el sistema económico y político en el que estamos.

Requiere una adaptación también de los órganos, una IU que ha ido cambiando y que tiene que convertirse en un instrumento útil y yo pienso que eso significa ser claramente rupturista con el sistema económico y político que ha estado vigente en los últimos años. Y abandonar cierto proceso de institucionalización en favor de la movilización social, y eso quiere decir ser menos partido político y más movimiento social.

¿Falta conexión?

Es fundamental conectar con la gente. La institucionalización siempre lleva a un grado de desconexión con la calle, porque se te visualiza desde fuera como una persona de despacho, en vez de ser una persona que está presente en el conflicto social y siempre ha estado gente de IU en el conflicto social, pero nuestra organización ha ido vinculándose cada vez más al ciclo electoral y se ha ido desvinculando progresivamente del conflicto social, aunque siempre haya habido una presencia. Hay que invertir eso, la presencia en la calle es lo que después te va a explicar los resultados electorales, y no al revés.

Esa presencia está en los Ganemos, ¿cómo lo ve?

Son una oportunidad en cuanto que son una forma de convergencia o unidad popular en un momento en el que unidos somos más fuertes y que necesitamos efectivamente unir a los intereses de la mayoría social frente a quienes nos saquean y nos expolian. Sin embargo, eso no está exento de dificultades, por motivos lógicos como las tradiciones políticas, que tienen ciertas inercias previas que pueden convertirse en obstáculos y también ciertos tacticismos que hay que superar, tacticismos de pensar que son unas elecciones normales, y de restar importancia a las elecciones municipales y autonómicas.

Yo creo que no podemos restar importancia a unas elecciones que deberían ser el inicio de un proceso constituyente. Si son unas elecciones en las que la mayoría social va unida a candidaturas ciudadanas, creo que los resultados pueden manifestar el deseo del cambio y de transformación de este país. Y para eso hay que ser generoso en términos de dar un cambio, y decir, vamos abandonar las viejas fórmulas de elección candidaturas y vamos a reunirnos en torno a un programa político, creo que necesariamente de izquierdas, con unos procedimientos democráticos y siempre pensando en el interés de la mayoría de la gente. La gente no entendería otra cosa, la gente no entendería otra vez disputas internas, disputas de egos, disputas que siempre son diferentes en función de la ciudad. La gente no entendería que ante una oportunidad histórica de derrocar al bipartidismo en unas municipales y autonómicas la izquierda camine fragmentada.

¿Por dónde vendrá esa fragmentación?

Por nosotros no se va a frustrar esa oportunidad histórica. Nosotros vamos a apostar por los Ganemos dentro de un programa de convergencia de izquierdas, nítidamente de izquierdas y de defensa de los intereses de la mayoría social, de preservación de las conquistas sociales, de los servicios públicos. Podemos, de momento, ha dicho que no va a las municipales, por tanto, su gente actúa de forma muy diferente con respecto a los Ganemos.

Hemos visualizado que algunos círculos de Podemos no tienen interés en estar en los Ganemos, otros sí lo tienen. Aquellos que no tengan interés en unir, en la unidad popular se equivocan absolutamente, igual que se equivoca Podemos cuando plantea que quiere ir en solitario a las autonómicas, porque este es un momento para la unidad popular. Estaría cometiendo a mi juicio una irresponsabilidad histórica, pero yo respeto su decisión como entidad autónoma y ellos respetarán la nuestra. Y yo creo que el instrumento más útil es IU, y en tanto que un programa de izquierdas pueda configurar una candidatura de Ganemos, pues sería deseable. Pero si finalmente fracasa en algunos Ganemos, IU proseguirá su hoja de ruta convergiendo con el resto de gente que pueda querer converger.

¿Los dirigentes de Podemos le manifiestan su interés y voluntad por converger?

Algunos, con respecto a las municipales son muy claros, obviamente han aprobado que no se presentan y por tanto ellos no van a converger. También han aprobado que en las autonómicas no quieren converger, y para las generales aún no hay conversaciones, que yo haya oído. Lo que creo es que es un error renunciar al instrumento de la unidad. Y en aquellas ocasiones en las que han dicho que no, como puede ser las autonómicas, es un error histórico, es legítimo, pero es un error histórico, es pensar más en la táctica que en el interés de la mayoría social.

¿Cuáles serían las claves de ese programa nítido de izquierdas?

Hay tres puntos fundamentales. El primero es el trabajo garantizado, hay que entender que el hecho de que no haya puestos de trabajo no quiere decir que no haya mucho por hacer. Hay mucho por hacer. Hay muchos sectores que la sociedad necesita que se utilicen, cuidados, reforestación, rehabilitación de viviendas para eficiencia energética, energías renovables… Que son evidentemente una manifestación y hay mucho por hacer. La financiación se puede obtener. Con mucho menos dinero del que se ha destinado para salvar el sistema financiero, podríamos tener a todos los ciudadanos de España trabajando siempre que quisieran hacerlo. Y eso es impugnar directamente el mercado de trabajo tal y como lo concebimos hoy en día. Por lo tanto, sí se puede garantizar el trabajo, sería cumplir la Constitución española en tanto que garantía positiva.

El segundo sería la democratización de la economía, que las empresas energéticas y las estratégicas tienen que ser del pueblo, no de una minoría social; esto es fácil de ver cuando tenemos un 17% de los hogares con pobreza energética y es gente que no puede calentar su hogar en invierno y eso sucede porque a pesar de tener empresas energéticas que podrían cubrir esas necesidades, hay un diseño y unas instituciones que es la privatización de las empresas energéticas que impide que eso se pueda solucionar y requiere una solución inmediata, que es la nacionalización de las empresas energéticas.

En tercer lugar, con respecto a la corrupción, hay que añadir algo que se suma, que es que aquellas empresas que han estado vinculadas a procesos de corrupción por donaciones irregulares, o porque directamente han participado de los sobornos o de las mordidas, tuvieran prohibido por ley para siempre, tener acceso a un contrato público. Así se sitúa el foco no sólo en quienes reciben los sobres, sino en aquellos que lo dan.

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