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“El Gobierno deja en manos del banco mi futuro y el de muchos que nos endeudamos para estudiar”

  • José Marcos es uno del casi millar de jóvenes que deben miles de euros de los créditos que adquirieron para estudiar un posgrado, y que no pueden pagar porque son precarios o están en el paro

  • “El Gobierno se llenó la boca con la supuesta ayuda a los universitarios y el banco solo pretende hacer negocio”, se queja otra de las afectadas

  • Denuncian publicidad engañosa, pues las condiciones del préstamo se fueron endureciendo y se siguieron vendiendo con las condiciones originales

  • Fui personalmente al banco a explicar mi situación e intentar renegociar los pagos a una cuota más llevadera, pero nunca se han mostrado receptivos

Fuente: eldiario.es /

José Marcos muestra la solicitud del Préstamo Renta Universidad al ministerio y la matrícula del máster

Patricia debe 13.200 euros y no los puede pagar. Lleva tres años en el paro. Su deuda es por estudiar. En 2011 se trasladó a Valencia para cursar un máster de Derechos Humanos, Paz y Desarrollo Sostenible. Como no podía hacer frente a su coste, decidió pedir un préstamo de los que el Gobierno socialista habilitó de 2007 a 2011 para estudios de postgrado. Entre sus ventajas estaba la posibilidad de no devolver el dinero hasta que no se superase una renta anual de 22.000 euros. Sin embargo, Patricia se siente “miserablemente engañada”. A pesar de no tener trabajo, el Banco Santander comenzó a cobrarle las primeras cuotas. Fue en ese momento en el que se enteró de que las condiciones del préstamo habían cambiado.

Ella es una de los 976 jóvenes que se encuentran “atrapados” por los llamados Préstamos Renta Universidad (PRU), una línea de financiación que el Estado y diversas entidades bancarias como Banco Santander o Unicaja y el ICO, pusieron en marcha bajo el lema “estudiar más no cuesta tanto”. Además de no tener que devolverlo hasta que el estudiante no obtuviera un empleo, el préstamo era a tipo de interés 0% y la deuda prescribía a los 15 años. Características que atrajeron a 15.623 universitarios.

Sin embargo, año tras año las condiciones se fueron endureciendo hasta fijar el interés cotizado quincenalmente por el ICO, un periodo máximo de devolución de seis años (dos de carencia y cuatro de amortización) y la obligatoriedad de devolver el préstamo independientemente de la renta anual. “En el banco me informaron y me dieron un folleto asegurándome de que si no llegaba al umbral de los 22.000 euros, no tenía que pagar las cuotas”, sostiene Patricia. “En ningún momento me comunicaron que las condiciones habían cambiado. Si hubiera sabido las características reales del préstamo no lo hubiera pedido”.

Las consecuencias de este intento del Gobierno socialista de fomentar la formación de los jóvenes a través de los préstamos siguen coleando mientras vuelve a abrirse el debate sobre el coste de los estudios universitarios. Este lunes la secretaria de Educación, Montserrat Gomendio, reiteró lo que ya es casi un mantra para a el ministerio de José Ignacio Wert: la universidad es insostenible económicamente. A la reducción de los presupuestos de los centros y la subida de tasas de los últimos años, que en muchos casos ha duplicado el precio de los grados, se suma la implantación del polémico decreto conocido como 3+2, que según el Sindicato de Estudiantes encarecerá los estudios y supondrá una barrera de entrada a la universidad de las personas con menos recursos. Por ello han convocado una huelga desautorizada por Gomendio, que les espetó que las movilizaciones deben realizarse “razones serias y reales”.

Cada vez más damnificados

La  Plataforma de Afectados Préstamo Renta Universidad agrupa a los damnificados, que según el colectivo, no dejan de aumentar cada día. Llevan denunciando desde mediados de 2013 que han sufrido publicidad engañosa, tanto por parte del Gobierno como de los bancos. “Las entidades no dejaron claras las modificaciones en el momento de firmar los contratos”, sostiene su portavoz, Victoria Jiménez. En su opinión, “el Gobierno anterior pecó de optimismo”. Como consecuencia del endurecimiento de las condiciones muchos exestudiantes no pueden hacer frente a la devolución de los préstamos porque o no tienen trabajo o viven en condiciones precarias.

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