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Las asociaciones ciudadanas de los barrios afectados rechazan de manera rotunda el proyecto de distrito Castellana Norte

  • Las entidades se oponen a la construcción de más inmuebles cuando la ciudad cuenta con 1,7 mill. de m² de oficinas vacías y 250.000 viviendas en la misma situación
  • Además, consideran que, de ejecutarse, el proyecto incrementará el aislamiento de los barrios actuales, la contaminación atmosférica y los problemas de movilidad
  • Piden a las administraciones que atiendan, de manera urgente, las enormes necesidades en materia de regeneración urbana y de servicios y equipamientos que presenta la zona
  • Las entidades ciudadanas iniciarán una campaña que contempla asambleas informativas y visitas guiadas en las zonas afectadas

Madrid, 14 de enero de 2016. En el marco de una incisiva campaña promocional de la Operación Chamartín, su principal promotor, el consorcio urbanístico Distrito Castellana Norte (DCN), lleva meses difundiendo la idea de que su proyecto cuenta con el beneplácito de los vecindarios afectados. Nada más lejos de la realidad. La gran mayoría de las asociaciones vecinales de los distritos de Fuencarral-El Pardo y Chamartín, constituidas en la Plataforma de Asociaciones y Entidades Ciudadanas de la Zona Norte, acaban de hacer público un manifiesto en el que rechazan de manera tajante el actual proyecto de prolongación de la Castellana, “una operación inmobiliaria como las que se pretenden en otros puntos de la ciudad” que se está impulsando “sin pensar primero en la ciudad que queremos y sin hacer una revisión en profundidad de las propuestas del Plan General de Ordenación Urbana”.

Las entidades sociales recuerdan que en la capital existen más de 1,7 millones de metros cuadrados de oficinas vacías y más de 250.000 viviendas en la misma situación, por lo que “no es necesario desde cualquier lógica responsable construir más”. “Los barrios del entorno -continúan- tenemos necesidades de regeneración que no tienen nada que ver con la construcción de torres de oficinas o viviendas”, y alertan de algunas de las consecuencias negativas que puede provocar la ejecución del proyecto: “el aislamiento de los barrios actuales ante una muralla de torres”, un “aumento sustancial de los niveles de contaminación” así como de los graves problemas de movilidad que hoy presenta la zona. Frente a la opinión de DCN, que ha asegurado que su proyecto resolverá una cuestión que se traduce a diario en importantes atascos, el movimiento vecinal sostiene que “la congestión de tráfico en los Nudos Norte, Manoteras y Fuencarral, según los informes técnicos, no solo no mejoraría, sino que empeoraría sustancialmente”. Y sugiere, como alternativa, un plan de movilidad que contemple ampliar “la red de transporte público, nuevos intercambiadores, aparcamientos en origen, etc., dando preferencia a las nuevas formas de movilidad en bicicleta”.

En sintonía con la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), las entidades de la zona Norte reclaman que ante cualquier operación urbanística que afecte a sus barrios, las administraciones implicadas han de tener en cuenta en primer lugar las necesidades reales de los actuales habitantes. Necesidades que “son tantas y algunas tan antiguas, que a día de hoy resulta imprescindible acometer soluciones integrales de forma inmediata”, puede leerse en el citado manifiesto. En concreto, las asociaciones hacen referencia a la “necesidad de regeneración de barrios consolidados” como Valverde, Begoña o San Cristóbal y a la “necesidad de disponer de servicios suficientes en los nuevos barrios: Las Tablas, Montecarmelo, Sanchinarro”. El movimiento vecinal lleva años reclamando para el entorno “colegios, ambulatorios, parques, zonas deportivas, la rehabilitación de viviendas…Y, en caso de que haya necesidades de viviendas, que estas sean de protección oficial y en alquiler”. “Si consideramos la creación de empleo en relación a la construcción”, uno de los argumentos más empleados por DCN en la defensa de su proyecto, “hay que señalar que, según los estudios existentes, la rehabilitación de viviendas produce más empleo” que la obra nueva, indican las entidades ciudadanas.

Por último, según éstas, cualquier actuación urbanística debería contemplar “unos índices de edificabilidad similares a los barrios del entorno (Valverde, Begoña, San Cristóbal)” y tener una “gestión pública”. Además, todo “proceso de regeneración urbana en la zona deberá ser realizado por las administraciones públicas, que son las titulares del suelo”, subrayan.

Con objeto de difundir su opinión sobre una operación que puede transformar profundamente la vida de sus territorios de actuación, las entidades vecinales de la Zona Norte iniciarán una campaña de difusión que contempla, entre otras cosas, asambleas informativas en los barrios y visitas guiadas part conocer de primera mano las zonas afectadas por el proyecto.

A día de hoy, la plataforma ciudadana que ha dado origen al citado manifiesto está compuesta por los siguientes colectivos: Asociación Vecinal (AV) La Flor del Barrio del Pilar, AV de Valverde, AV La Unión de Fuencarral, AV Familiar Ur del Poblado de Fuencarral, AV Virgen de Begoña, AV de Montecarmelo, AV Valle-Inclán de Prosperidad, AV San Cristóbal EMT.

Vicente Pérez, responsable de Urbanismo y Vivienda de la FRAVM

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