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Los nuevos Consejos de Proximidad en Madrid: Cuando el tutelaje partidista se hace irrespirable

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La anterior corporación municipal en Madrid estableció un cauce para la cooperación entre el ámbito institucional y el vecinal para mejorar la vida de nuestros barrios y distritos. Ese ámbito fue el de los Foros locales. Una realidad no exenta de limitaciones que todavía pervive pero que en breve todo apunta a que va quedar encuadrada en la “antigua normalidad”.

Los vecinos y vecinas que habíamos formado parte de los Foros locales de Madrid sabíamos que con el cambio de gobierno municipal los Foros iban a sufrir cambios. Los antecedentes de los Consejos territoriales no hacían pensar que esos cambios fueran a ser para bien desde el punto de vista de la participación, y los peores presagios se ven cumplidos en el Anteproyecto de reglamento orgánico de los Consejos de Proximidad de los distritos de Madrid que ha elaborado el equipo de gobierno municipal.

Ese anteproyecto suprime los Foros locales y pone en su lugar un nuevo instrumento de participación que han denominado Consejos de Proximidad. Pero ¿por qué afirmamos que se han cumplido los peores presagios desde el punto de vista de la participación? Vamos a hacer algunas consideraciones previas, a plantear un hipotético escenario de participación para que se pueda percibir, al menos parcialmente, el alcance de los contenidos del anteproyecto, para acabar dejando constancia de nuestra postura por si ayuda a la reflexión de otras personas.

  1. Conocen la legislación donde se habla de participación.

En el preámbulo del anteproyecto se citan diversas leyes que ponen en valor la importancia de la participación ciudadana, desde la Constitución a la Ley de Capitalidad y Régimen especial de Madrid, pasando por la Ley de bases de Régimen local. Recuerdan que la “participación ciudadana en los asuntos públicos es un derecho reconocido constitucionalmente”, o que entra dentro de los “derechos y deberes de los vecinos participar en la gestión municipal de acuerdo con lo dispuesto en las leyes“, y recuerdan que entre los principios de actuación del Ayuntamiento de Madrid, “en sus relaciones con los ciudadanos actúa de conformidad con los principios de transparencia y participación

Nos recuerdan que es “el ámbito local, donde se da el mayor nivel de proximidad con los ciudadanos. Y se hacen eco de análisis más amplios cuando nos dicen que “Existe una clara tendencia continental a reforzar las posibilidades de participación y de incidencia de los ciudadanos en el gobierno local, para evitar o corregir, en el contexto de un mundo globalizado, el alejamiento de los ciudadanos de la vida pública”.

 

Con todo esto podríamos resumir con sus propias palabras algo muy básico: “Hay que destacar la procedencia de incrementar la participación y la implicación de los ciudadanos en la vida pública local”, y “resulta especialmente necesario arbitrar cauces eficaces para que la ciudadanía pueda incidir de manera directa sobre el ámbito de actuación municipal”.

  1. Se plantean unos objetivos y principios loables, (salvando la referencia al nuevo reglamento que se propugna en los principios)

Los objetivos que plantean para los Consejos de Proximidad son:

a) Impulsar la implicación activa de la ciudadanía en los asuntos del distrito.

b) Constituirse como espacios para la participación ciudadana en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas municipales desde la perspectiva de los distritos.

c) Fomentar el diálogo abierto entre la ciudadanía y las juntas municipales de distrito.

Y los principios de actuación serán los siguientes:

a) Autonomía y capacidad para regular su funcionamiento mediante mesas y grupos de trabajo, a partir de lo expresado en este reglamento orgánico, cuyo contenido se considerará criterio común de actuación.

b) Consenso, primando en su funcionamiento la búsqueda de acuerdos y la máxima participación e implicación ciudadana.

c) Inclusión, permitiendo la participación del mayor número de personas posible dentro de su operatividad.

 

  1. ¿Cómo se concreta todo esto en la práctica?

Vamos a hacer un escenario hipotético de lo que se puede encontrar cualquier vecino o vecina que quiera participar en el Consejo de Proximidad de su distrito.

Primero debe inscribirse en el Consejo del distrito donde viva, o en uno en el que pueda demostrar que ejerce una actividad continuada. Junto a esto, algunas cosas adicionales como el hecho de tener que firmar que acata la Constitución, que cumple la legalidad vigente (recordamos desde la mesa que las facturas sin IVA son ilegales) y, por supuesto, que va a cumplir el reglamento del Consejo.

Después hay que elegir la Mesa donde poder trabajar. El nuevo anteproyecto de reglamento fija que habrá tantas mesas como Áreas de gobierno no delegadas en el organigrama municipal. Si nuestro vecino o vecina busca una mesa de salud no la encontrará, si lo hace de educación no la encontrará, no son competencias municipales y el ámbito de trabajo de los Consejos de Proximidad ha de ser “el exclusivo ámbito de las competencias del distrito”. Pero si piensa en temas como transparencia, participación ciudadana, deportes, innovación, emprendimiento, cooperación o vivienda tampoco los encontrará porque corresponden a Áreas delegadas. ¿Y si cambia la estructura municipal y quitan la mesa a la que te has apuntado? Pues desaparece tu mesa, y recolócate, si puedes.

Pero si nuestro vecino o vecina ha encontrado su espacio de trabajo en una mesa, eso no le asegura su participación en el mismo. Se considera que las mesas deben ser “inclusivas” pero “dentro su operatividad” y eso supone que sus participantes no pueden ser menos de 5 ni más de 15. De este modo, en un distrito como el de Fuencarral – El Pardo que está constituido por 8 barrios, no llegan a poder participar ni dos vecinos o vecinas por barrio en cada mesa. ¿Ese tope tiene lógica en un Área como el de Familia, Igualdad y Bienestar social con la que está cayendo y en la que convergerían entre 3 y 4 de las mesas existentes actualmente, al menos en nuestro distrito? Y si nos fijamos en las asociaciones la cosa no es mejor porque entre las 15 plazas de cada mesa una se reserva para la asociación vecinal más representativa, y otra para una asociación sectorial entre las que se presenten, elegida por sorteo. ¿Y qué le pasa a nuestro vecino o vecina si se apunta a una mesa y ya hay más de 15 inscritos? El anteproyecto del reglamento dice que hay que elegir entre ellos, siendo el criterio de selección el orden alfabético del primer apellido, previo sorteo de la letra para iniciar la elección.

Continuamos con nuestro escenario. El vecino o vecina ha resultado agraciado en el sorteo y pasa a formar parte de los elegidos de su Mesa de interés. Ha llegado hasta ahí y quiere hacer una propuesta que puede mejorarse con un grupo de trabajo dentro de la mesa. ¿Podrá hacerlo? Pues depende porque el anteproyecto del reglamento fija que no pueden existir más de dos grupos de trabajo simultáneos en una mesa y que cada grupo no puede estar formado por más de 4 personas de la mesa. Pero si nuestra protagonista sigue en racha y eligen su grupo de trabajo en la mesa ¿podrán apoyarse en alguna persona experta en la materia que les ayude? El anteproyecto de reglamento lo permite, podrían hacerlo limitándose a no más de dos expertos que deben ser de reconocido prestigio en el tema, que los deben aprobar todos los integrantes de la mesa y que se debe comunicar a la Secretaría sus identidades para que los dé de alta en el censo de participantes. Un detalle final, todos estos requisitos no llevan ninguna contrapartida económica para los expertos ya que el reglamento así lo explicita.

Después de hasta 3 meses de trabajo apoyados por expertos en el tema, amiguetes de la causa vecinal, se concreta una propuesta y la pregunta es ¿se llevará a cabo? Pues depende. La propuesta elaborada primero debe pasar por la valoración del Organizador de Mesa. El Organizador de Mesa será un vocal vecino del equipo de gobierno que además de coordinar el trabajo de la mesa y a los participantes tiene como papel el hacer el primer análisis de viabilidad de la propuesta ayudado, si fuera preciso, por personal del distrito.

Si la propuesta pasa el primer filtro de viabilidad pasará a debate en el Consejo de proximidad del distrito donde están los representantes de las distintas mesas y allí se votará si se admite por el Consejo o no. Si supera este nuevo trámite se podría pensar que la propuesta llegaría a la Junta municipal del distrito para su debate, pero esto no tiene por qué ser así. El anteproyecto de reglamento fija que las reuniones ordinarias del Consejo se realizan cada 3 meses y que se pueden aprobar como máximo 9 propuestas y podría quedar fuera si las propuestas superadas superan ese número. Para evitar este escollo nuestro vecino o vecina podría pensar en la posibilidad de la celebración de Consejos extraordinarios. Pero este atajo no valdría porque, como es habitual, lo extraordinario se reserva para temas urgentes, y además el reglamento se encarga de negar la posibilidad de que en sesiones extraordinarias se puedan aprobar propuestas para llevarlas a la Junta municipal. El malestar del vecino o vecina bienintencionado se incrementa porque eso no permite actuar sobre cosas urgentes y porque esa restricción no la tienen los partidos políticos. Nuestro vecino o vecina va percibiendo la condición real que se le asigna en este ámbito de participación.

Por último, la propuesta de nuestro vecino o vecina ha superado todos los trámites previos, pasa a la Junta de portavoces de la Junta de distrito, y si no hay transaccionales y otro tipo consideraciones pasa a debatirse en el Pleno de la Junta municipal del distrito. Si en la votación de los partidos la propuesta obtiene una mayoría de apoyos se aprobará y se incluirá en la lista de compromisos a llevar adelante por el gobierno de la Junta municipal del distrito. Que se llegue a ejecutar la propuesta es otro tema que desborda lo que aquí queremos reflejar, y además no queremos desanimar a nuestros convecinos y convecinas.

  1. Divergencias con el anteproyecto desde nuestra visión de Mesa de diagnóstico social como derecho político

El Ayuntamiento justifica su anteproyecto de reglamento en el fracaso de las experiencias de los anteriores Consejos territoriales por la “falta de participación representativa de los vecinos del Distrito”, y de los Foros locales que “habiendo conseguido una mayor participación, adolecieron de falta de seguridad jurídica y de integración en la estructura municipal, generando distorsiones que frustraban las expectativas de los participantes…

 

Por eso presentan este anteproyecto de reglamento para: “Clarificar funciones de las mesas y grupos de trabajo” y dar “mayor homogeneidad, mayor seguridad jurídica y mayor eficiencia de las propuestas

Nuestro punto de vista como Mesa de Diagnóstico social como derecho político del Foro local del distrito de Fuencarral – El Pardo diverge de la dinámica que entendemos que subyace tanto en el fondo como en la forma de este anteproyecto.

    • Partimos de una visión de la participación que pasa por la capacidad de proponer, debatir, decidir, hacer y evaluar que no se parece en nada a lo que se nos propone.
    • No entendemos que “incidir de manera directa sobre el ámbito de actuación municipal” se reduzca a la capacidad para proponer asuntos a la Junta Municipal de Distrito, y a realizar observaciones sobre aquellos asuntos que se nos requiera en el exclusivo ámbito de las competencias del distrito, de acuerdo al presente anteproyecto de reglamento.
    • No queremos arrebatar a los partidos su papel, han sido elegidos en un proceso electoral, pero tampoco renunciar a que lo lleven a cabo de la mejor forma posible para mejorar las condiciones de vida de los vecinos y vecinas de nuestros barrios. Es más, somos una mesa que se declara apartidista pero no apolítica porque lo político, entendido como construcción del bien común, también se construye desde lo social y lo que pedimos es que si se quiere abrir lo institucional a lo social se haga no con prólogos biensonantes en los reglamentos sino con prácticas que lo pongan de manifiesto.
    • Entendemos que la burocratización no es más que una forma de ahogar el dinamismo vecinal. El recorrido hipotético de una propuesta de un vecino o vecina expuesto en este texto creemos que nos permite afirmar que el anteproyecto de reglamento es demoledor y que articula un procedimiento que sustrae el oxígeno que puede aportar la voz vecinal en las instituciones.
    • Reclamamos que no se trate al movimiento vecinal como a un menor de edad. Hemos funcionado en las mesas sin que los vocales vecinos ya fueran del equipo de gobierno o no, tuvieran que coordinar las mesas, organizar a los participantes o dar vistos buenos de viabilidad. No necesitamos filtros políticos y sí recursos que desaparecen como las personas que dinamizaban los Foros.
    • ¿Se puede conseguir mayor eficacia como se afirma en el anteproyecto “mediante la especialización de los participantes en asuntos concretos”? Se puede, muchas instituciones se organizan desde este principio pero los vecinos y vecinas no son especialistas ni compartimentan su vida. Los especialistas están “al servicio de”, igual que todo cargo político está “al servicio de”. El movimiento vecinal no está para quitarles trabajo a las instituciones está para que hagan mejor el suyo aportando también el quehacer que le es propio. No olvidemos que si el municipio es el ámbito institucional más cercano a la gente, el movimiento vecinal lo está mucho más aún.
    • Sabemos que el techo de cristal de las competencias es un hecho real, pero insistir en ello para no recoger el sentir y las reivindicaciones que son de justicia de los vecinos y vecinas, y reportarlos hacia las instituciones correspondientes, no es ni un acto de lealtad institucional, ni de lealtad hacia los vecinos y vecinas.
    • Si hay en la corporación municipal una legítima preocupación por la viabilidad de las propuestas vecinales hay dos formas básicas de actuar: una, que se denieguen si tienen alguna incorrección, y otra, que se recoja el fondo de la propuesta y se busque la forma más adecuada para que el fin perseguido pueda llevarse a cabo. La diferencia entre ambas es básicamente una cuestión de voluntad política.
    • Lo que se propone en el anteproyecto es una colaboración tutelada que no se puede calificar de participación, así lo entendemos cuando en el mismo se afirma que: Las mesas del Consejo de Proximidad y sus participantes podrán desarrollar actividades sólo cuando hayan sido aprobadas en el Consejo de Proximidad y siempre con la coordinación y bajo la dirección de los funcionarios de la Junta Municipal, sin que puedan realizarlas de forma autónoma utilizando el nombre del Consejo, las Mesas o los Grupos”.

Conceder libertad de movimientos a alguien dentro de una celda es un sinsentido. Pues así vemos esta propuesta quienes seguimos creyendo en la capacidad de autogestionarse de la sociedad civil, sin que ello suponga renegar de una colaboración institucional por principio, siempre que ayude a mejorar las condiciones de vida de quienes vivimos en los barrios de nuestras ciudades. Las durísimas circunstancias actuales deberían abogar por una colaboración distinta pero el ámbito institucional en el gobierno de nuestro ayuntamiento se cierra a ella, quizá sea sólo un indicio de lo que tendremos que afrontar como parte de esa mal llamada “nueva normalidad”.

Nuestra alegación al anteproyecto es a su totalidad, y nos atrevemos a hacer una sugerencia: que se pongan de acuerdo quienes escriben el prólogo, los objetivos y principios con quienes redactan el reglamento, y si son los mismos…

Mesa de Diagnóstico Social como Derecho Político
Foro Local de Fuencarral – El Pardo

Un comentario el “Los nuevos Consejos de Proximidad en Madrid: Cuando el tutelaje partidista se hace irrespirable

  1. Nunca van a aceptar que la participación ciudadana se desarrolle fuera del corsé de los partidos políticos, los mismos que carecen de la mas mínima credibilidad asentados en el sistema por la corrupción y donde la democracia es entendida de forma exclusiva como representativa para poder seguir vertebrando un sistema corrupto, cualquier atisbo de autentica democracia, la participativa, y por ende de participación ciudadana y acción política de verdad, no lo que ahora se desarrolla, lo cercenaran de cuajo. No hubo transición y nunca habrá por consiguiente democracia, solo este simulacro incalificable.

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