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Especulación y robo

ABP-170

 

Hemos asistido a un intenso debate desencadenado por el acuerdo que el 27 de Julio cerró el Ayuntamiento de Madrid con el Ministerio de Fomento y DCN, en él han predominado los aspectos urbanísticos, y en menor medida el modelo de ciudad. Recientemente El Saltodiario.com ha destacado otro aspecto no abordado, el de la auditoría del proceso, pero seguimos echando en falta un amplio debate sobre los aspectos políticos de la operación y, fundamentalmente, sobre lo que desde un punto de vista político esta operación representa, es decir la consolidación de un proceso neoliberal de acumulación por desposesión, que implica renunciar a los espacios de convivencia que sean germen de las resistencias a las políticas neoliberales de acumulación y explotación, a la vez que consolidan la segregación de la ciudad por clases y perpetuán la desigualdad, condenando a los afectados por la precariedad a espacios suburbanos donde sus luchas no afecten a la centralidad.
Según David Harvey, se usa el urbanismo para consolidar relaciones de privilegio y dominación de clase
Nos roban el espacio público que es nuestro, pero lo más dañino es que cercenan la posibilidad de generar resistencias a un sistema depredador y criminal.  Luchar contra una forma neoliberal de urbanismo es luchar y enfrentarse a la raíz misma del sistema capitalista, y poder iniciar procesos de transformación social.

ESPECULACIÓN Y ROBO

Autor : Miguel Ángel Rubio

Recientemente se han publicado cientos de artículos de muy diversa índole y con sesgos diversos, relativos a la Operación Chamartín, todos con algún elemento común. Frente a las dificultades con las que nos encontramos vecinos y movimientos sociales, asombra comprobar la facilidad que tienen los que manejan asuntos públicos para expresarse a través de los distintos medios de comunicación y la facilidad con la que tergiversan la perspectiva, según qué intereses defiendan. Estos artículos abordan diversas perspectivas, vamos a centrarnos en tres de ellas que consideramos centrales, la meramente urbanística, la de modelo de ciudad, y por último la que nadie ha tratado, la política.

La perspectiva de modelo de ciudad es la que todas las partes implicadas tratan de esquivar, pero se han encontrado enfrente a la FRAVM y de forma específica a su responsable de urbanismo, Vicente Pérez Quintana, que se encarga no solo de recordársela, sino de realizar una defensa incondicional de la misma, que como expresaba el pasado dieciocho de Octubre en El Diario.es[1], estamos ante una oportunidad perdida. “La Operación Chamartín, tal como está concebida, da la espalda a la cuestión crucial del reequilibrio territorial en el marco de la zona Norte del área metropolitana y de la propia ciudad. Si esto en general es muy criticable, que lo haga o lo permita un Ayuntamiento del cambio, es sencillamente inaudito.” Evidentemente nos queda poco más que añadir, aunque no solo apoyamos a la FRAVM en su reivindicación, intentaremos  desarrollar esta perspectiva de forma conjunta  en toda su dimensión.

Respecto a la perspectiva de operación urbanística, Ramón López de Lucio[2] usa la artillería pesada contra los que hemos tildado la operación de una mera especulación, hace referencia al catecismo: densidad y altura equivale a especulación. Eduardo Leyra[3], tras marear la perdiz, afirma que la Operación Chamartín ha muerto, como si los múltiples cambios de nombre implicaran algo y así es, implica que todo sigue igual. Concluye  Eduardo Leyra diciendo que “las genéricas acusaciones, tan manidas, de especulación y/o de entreguismo por parte municipal carecen de fundamento”, pero la realidad demuestra todo lo contrario; podemos afirmar categóricamente que estamos frente a una mera operación especulativa, no por la magnitud de los grandes números, ni por la dimensión desorbitada de la edificabilidad, ni por la imposibilidad manifiesta de construir todo lo necesario para que los beneficios resulten ser los que las entidades financieras demandan, como demuestran veinte años sin hacer nada, ni tan siquiera porque los movimientos sociales seamos unos entes descerebrados, sino porque la realidad durante los últimos veinticuatro años así lo demuestra.

En 1993, Renfe, en un concurso cuando menos cuestionable, adjudica a una empresa privada los derechos en relación a 625.358 m2 y 187.358m2 de aprovechamiento urbanístico, derechos condicionados a que las administraciones municipal y autonómica recalificaran los terrenos para poder construir. Lo que sigue son años de cambios legislativos, como el correspondiente a la modificación del derecho de reversión, contenida en la disposición adicional quinta de la Ley de Ordenación de la Edificación, las modificaciones de planes urbanísticos (se ha recalificado, al menos, tres veces el mismo suelo), y cientos de patrañas más al dictado de los intereses de la entidad financiera para poder cuadrar las cuentas hasta lo que hoy se nos presenta, multiplicando por tres el suelo y por quince el aprovechamiento urbanístico, que pasa a ser de 2.830.000m2, todo ello sin que se haya movido un metro cuadrado de tierra, sin que se haya puesto un solo ladrillo y sin que se haya desembolsado un solo euro. Sería interminable describir los cambios normativos producidos para satisfacer el beneficio exigido para la operación, tantos como voluntades compradas y peleas entre partícipes, mientras que los vecinos de Begoña, Fuencarral, Barrio del Pilar o Chamartín, sufrían el deterioro de los terrenos y la carencia de equipamientos. Es por eso que podemos afirmar que la Operación Chamartín fue, es y será una mera operación especulativa en la que las entidades financieras juegan con nosotros como meros títeres y manejan a su antojo las administraciones estatal, autonómica y municipal para seguir incrementando el beneficio que unos derechos en la economía virtual les pueda generar.

Que se produzcan cambios normativos al dictado de los intereses de entidades financieras es grave y pone en tela de juicio tanto la calidad de la legalidad que tanto se cacarea ahora, como la calidad de nuestra denostada democracia, sobre todo si esos cambios se producen en el parlamento. Pero lo realmente grave y que ningún artículo en prensa aborda, es que en la virtual Operación Chamartín estamos hablando de un auténtico robo.  En torno al 80% del suelo es suelo público, es decir, los vecinos somos sus propietarios; sin embargo, siguiendo con el expolio de los últimos años, los organismos públicos aceleran los procesos de privatización y mercantilización privándonos de lo que nos pertenece y de lo que debería constituir la base de la producción social, configurando los lugares de encuentro, convivencia, comunicación e intercambio entre vecinos, base de la vida social, política y cultural de la sociedad.

Y aquí es donde entramos en la perspectiva abandonada, en la perspectiva política, de forma progresiva hemos abandonado lo público y tenemos muchas referencias en los distritos colindantes, la Vaguada, las Cinco Torres, el Go-FIT, ahora la Operación Chamartín, …, etc. Dejamos lo público en manos de élites políticas y económicas que deciden quién tiene derecho a disfrutar de ese espacio y cuáles son las condiciones. Hemos renunciado a tener la ciudad que nos merecemos, pero algunos no estamos dispuestos a admitirlo, al menos sin plantear batalla.  Por mucho que le cambie el nombre, La Operación Chamartín ha sido, es y será una operación especulativa y un robo del espacio público, como dice David Harvey en “Ciudades Rebeldes”, seguimos usando el urbanismo para consolidar las relaciones de privilegio y dominación de clase en el propio paisaje físico de la ciudad.

Para hacer frente a una etapa de crisis económica, el capitalismo encuentra en el espacio público una nueva forma de acumulación de capital y la ciudad pasa a ser dirigida como una empresa, en este contexto el espacio público adquiere un nuevo significado, pasa de ser un espacio de convivencia y creación social, a ser un espacio de consumo al servicio de la tercerización de la economía.

No hablamos de robo en el sentido meramente económico, nos roban un suelo de alto valor, pero lo fundamental es que nos roban los espacios  públicos de convivencia encuentro y recreación socialmente heterogéneos, de identidad colectiva y personal, nos roban la posibilidad de que socialmente creemos identidad, nos impiden crear espacios de transformación, espacios de participación, acentuando las desigualdades sociales y fortaleciendo el sometimiento como instrumento y soporte de un sistema políticamente corrupto, éticamente deplorable y socialmente destructivo.

[1] http://www.eldiario.es/tribunaabierta/vueltas-Operacion-Chamartin-paso-adelante_6_698590163.html

[2] http://www.paisajetransversal.org/2017/10/operacion-madrid-nuevo-norte.html?m=1#more

[3] http://clubdebatesurbanos.org/2017/10/23/opinion-chamartin-las-posibilidades-que-abre-el-acuerdo-alcanzado-por-eduardo-leira/

¡¡Basta de especulación!!

NO a la operación Chamartin

RECLAMAMOS UNA ALTERNATIVA

CIUDADANO-MUNICIPAL

Asamblea 15M del Barrio del Pilar

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